Declaración firmada por una inconformista saturada

Te voy a esperar aquí sentada, en este banco lleno de hojas y ramas secas,

te voy a esperar hasta que vuelvas,

solo para ver la cara que traes cuando andes el mismo camino que yo ya he andado,

quiero ver cómo caes en la cuenta de lo mal que has juzgado.

 

Porque ha llegado ese punto en mi vida en el que ya no me valen las palabras regaladas,

y todo no era más que una mentira muy bien disfrazada.

Eres ese monje que esconde oro en su manga,

ese cuento que lapida al malo sin escuchar su versión,

eres tú el que ordena y manda.

 

Esta es la historia en la que un esclavo se revela ante su amo,

en la que sólo recibe palos y latigazos.

Y mientras todos miran, nadie hace caso.

 

Soy aquella mujer que vuela a diario contra el viento,

no esperes que no luche por mis derechos cuando hago que todos los días comas pan blanco,

no esperes que me humille aceptando lo que para ti es correcto,

no esperes que acepte y calle, yo nunca estaré en tu bando.

 

Por eso te esperaré en este banco al que hace días arrastró un rÍo,

para ver qué cara traes cuando andes el mismo camino que yo ya he andado,

quiero ver cómo caes en la cuenta de lo mal que has juzgado.

 

 

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