Sellos sin usar.

Todas las noches pienso en escribirte una carta con mis nuevas señas. Contarte que ahora vivo en A Coruña, que me he casado, que he conseguido el trabajo que soñaba.

Todas las tardes entro corriendo a mi portal, para ver si he recibido tu respuesta, pero abro el buzón y no tengo nada.

Me cuesta darme cuenta de que hace un poco más de año y medio que te fuiste, querida Asunción, querida madrina. He estado toda mi vida intercambiando cartas contigo, desde que mi abuela, tu mejor amiga, nos dejase también. Tomé el relevo de esa tradición y ahora que no la tengo me he quedado algo vacía. Podíamos estar un año sin vernos, pero nunca un mes sin escribirnos. En un cajón tengo los últimos sellos que compré y no he gastado. Los guardo al lado de tu esquela y de la preciosa canción vasca que cantamos en tu funeral.

Te echo de menos madrina, iluminabas mis días grises, eres la mejor persona que he conocido y conoceré en mi vida. Quiero contarte que estoy escribiendo una novela desde el mismo día que nos dejaste, va sobre ti y la abuela, sobre esa gran historia de amistad. Ojalá pudieses venir a contarme más cosas, ojalá te hubiese preguntado más cuando te tenía conmigo.

¿Las entradas de los blogs llegan al cielo? Si es así dejaré de mirar con añoranza mis sellos sin usar. Buenas noches madrina, buenas noches ángel de la guarda.

Besos y abrazos, tu ahijada que te quiere.

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