31/01/2016 Lorena

Volver…

 

Ella no quiso volver, sabía que las cosas iban a ser igual pero acabó eliminando el horizonte de su objetivo y deshizo lo andado

El camino que tomó le llevó a un lugar sin indicaciones claras y prefirió dar la vuelta hacia atrás, siguiendo esas migas de pan que la prudencia le hizo ir echando.

Volvió, pero cuando llegó ya no encontró lo que dejó, en esa casa ya no había cortinas blancas ni suelos diáfanos, había hojas secas de los castaños y todo tenía un color amarillento, como el que deja el humo del tabaco cuando se ha fumado compulsivamente.

Pensó que encontraría las mismas caras, como si nada hubiese pasado, pero se encontró la soledad, ahí no quedaba nada para ella ya. La leña en la chimenea aún estaba caliente, pero el frío se apoderaba de aquella joven al encontrarse por primera vez su casa familiar en el absoluto silencio. No había niños corriendo, no había nadie cocinando, no había nadie escuchando la radio, ¿dónde habían ido? Allí no quedaban ni si quiera los fantasmas.

Cogió su maleta de nuevo, llena de recuerdos felices magnificados por un pasado que creía mejor, y tomó un nuevo camino, ahora… para buscar lo que un día abandonó.

Porque en la vida no hacemos más que dar vueltas y siempre volvemos al mismo lugar, y sólo algunos afortunados coinciden con los que dejaron pasar.